Durante las jornadas del lunes, martes y hasta el mediodía de hoy, vivimos nuestros Días de Gracia correspondientes al mes de septiembre. Tiempo de comunión y compromiso con el Señor que, si bien nos entregó momentos de gran bendición para nuestras vidas, no estuvo exento de dificultades.

Todo partió el día lunes a las 9:30 horas cuando la hermana Nilda Silva, quien visitó nuestros estudios en Santiago, junto con la hermana Pamela Sáez, animaron a los hermanos a participar, además de entregar toda la información necesaria a través de contactos con oficinas, móviles y puntos de ofrendas en todo el país.

Jornada que continuó con la participación de los hermanos José Albornoz y Carlos Aburto, quienes con alabanzas, Palabra de Dios, y la simpatía que los caracteriza, lograron llevar adelante una transmisión especial marcada por la preocupación, pues la meta mensual estaba lejos de ser alcanzada a falta de solo un día.

Si bien el día martes los hermanos de todo Chile y el extranjero participaron a través de la ofrenda pública o bancaria, la jornada partió con un déficit grande en comparación a otros Días de Gracia. Sin embargo, nuestra confianza y la de todos nuestros compañeros de milicia siempre estuvo puesta en el Señor.

Fue así como al terminar el día martes, nuestro Pastor Rubén anunciaba que la meta no se logró en el tiempo estipulado, pero con la convicción de que el tiempo de Dios es perfecto, y que la obra se concretaría en las horas venideras, lo cual se sentenció a las 14:00 horas de hoy cuando nuestro Padre Celestial nos mostró una vez más su fidelidad.

Agradecemos primeramente a Dios por regalarnos este tiempo para compartir con los hermanos, así también una maravillosa instancia para ver su mano de amor y misericordia. También a cada uno de los hermanos que cada mes contribuyen a que esta obra sigua firme en la tarea de predicar el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.